Museo de Cera de Barcelona.

Disfrutando del Museo de Cera de Barcelona

Juntos en el museo, experiencias y diversión en pareja.

 

Eso de estar juntos en el museo, es una forma más de compartir vivencias y crear recuerdos.

Hay veces que vas a un museo y te gusta, otras te encanta.

Y hay veces en las que repites la visita, sabes lo que te vas a encontrar. Y aún así te vuelve a sorprender y a encantar.

Eso es precisamente lo que nos pasó hace poco en el Museo de Cera de Barcelona.

Veréis, yo he visitado el Museo de Cera, como unas 10 veces tranquilamente (y no, no es broma). Desde pequeña, era uno de mis museos favoritos.

Más os diré (sí, hablo en plural porque lógicamente este es un plan perfecto para hacer en pareja, y si no tienes a tu pareja al lado, no sigas, corre a buscarle y seguid juntos.. ), cuando era niña de unos 10 años, dormía en la misma habitación que mi hermana pequeña.

Dormíamos en una litera, ella arriba y yo abajo.

En una de las primeras visitas al museo de cera, una de las escenas que me encontré y me llamó la atención, era el naufragio de un barco.

 

En semi-oscuridad, con las figuras de cera estratégicamente dispuestas. La sensación era de estar presenciando un hecho real que acababa de suceder.

Vi un brazo colgando de un saliente, de una figura sin vida.

Ni que decir que por la noche, al acostarnos, cuando mi hermana se quedó dormida. Dejó caer su brazo al costado de la cama, me asusté, me escondí debajo de la sábana.

Y esperé a que se me pasase, pero cuando me dormí rendida, tuve pesadillas.

Hoy, un niño de 10 años, ha visto toda la saga de “Saw” y esa figura fijo que le parece una chorrada, pero a mí me impactó de un modo impresionante.

juntos en el museo de Cera de Barcelona

Lo que nos ocurrió hace poco, es que le dije a mi pareja que me apetecía ir al Museo de Cera, que hacía tiempo que no iba.

Y mi cariñín, que es un amor cuando se lo propone, me dijo que vale, que el finde ya teníamos planes.

Se encargó de comprar las entradas y quedamos que iríamos el sábado. Nos arreglamos y nos dirigimos a las Ramblas. Mi pareja me dijo que era temprano, que si eso dábamos una vuelta, y así lo hicimos.

Al rato me contó que primero tomaríamos algo, una merienda cena, porque había pillado una visita nocturna. ¡Eso no me lo esperaba!

No tenía ni idea de que hacían visitas nocturnas, para que veáis el tiempo que hacía que no lo visitaba.

 

En fin, que fuimos a las 21h, nos encontramos con varias personas, y entrábamos en grupo. Aunque estar juntos en el museo, me apetecía tanto, que no importaba el resto de gente. 

Tenéis que probarlo, en serio, el Museo de Cera por la noche, es diferente, muy diferente, como si, de repente, hubiéramos pasado a un universo paralelo, en el que todo puede pasar, en el que lo que ves, no es lo que ves….

Todo lo que sabía que iba a ver, había cambiado. Aquello que recordaba sentir, se magnificaba. Todo lo que esperaba que ocurriera, simplemente sorprendía.

Fue una experiencia genial, tanto que ya estamos organizar un pequeño grupo con nuestros amigos, para poder disfrutar del Museo de Cera una vez más, de noche, con los nuestros, y con…. ellos…..

Por cierto, a día de hoy, me sigue poniendo de los nervios ver un brazo caer en un lugar alto, y mucho más si estoy en penumbra.

¿Os apuntáis?

¿Habéis ido? ¿Qué os parece?

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HORARIO DEL MUSEO De lunes a viernes: de 10 a 13.30 - 16 a 19.30 h Sábados, domingos y festivos: de 11 a 14 - 16.30 a 20.30 h Verano: de 10 a 22 h

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