Jardín del Papagayo.

Ver, tocar, admirar, disfrutar, todo en una jornada...

Estar con aves en pareja, es una buena manera de pasar la tarde.

 

Y lo sé, porque he pasado una tarde con aves en pareja, y nos ha encantado.

Hay aves que me asustan, que me dan mal rollo, como los buitres, básicamente porque los relaciono con “algo muerto”.

Existen aves que ni fu ni fa, imagino que porque las vemos demasiado a menudo, como son las palomas.

Están las aves que me gustan. Cómo los jilgueros por su canto, los canarios por sus colores, o los gorriones por su picardía. (Sí, todo pequeños, que le voy a hacer)

Y luego hay aves que me entusiasman.  Cómo el búho, la lechuza, el águila o (sé que suena muy diferente) el loro y el papagayo.

Estos últimos me encantan por su plumaje vistoso, por sus características divertidas, y por su carácter afable.

¿Y cómo sé que son afables?

Bueno, primero porque soy de esas personas que creen que los animales son muy parecidos a nosotros, y si no les tocas lo que no suena, no son agresivos.

con aves en pareja

Segundo porque he estado en el Jardín del Papagayo, en Benicarló, con mi pareja y nos lo pasamos en grande.

 

Para empezar tengo que destacar que el lugar está genial.

Muy bien cuidado, con mucho mimo y muy bien adecuado. Las personas que allí trabajan son excepcionales, con una gran amabilidad, y una paciencia indescriptible.

En serio, hay que ser de una pasta especial para hablar con esa dulzura a un papagayo, y que te haga caso. Y seguidamente girarse y con la misma dulzura, llamar la atención a un idiota que no hacía más que incordiar y que, de ser yo, no hubiera tenido tanta paciencia.

Me flipé cuando vi el criadero, mi pareja se partía por mi — ohhhh que cosiiiita…… — cada vez que veía un polluelo.

Y la zona de las Mariposas…. simplemente maravillosa.

 

Y pudimos interactuar con los Psitácidas (tela con el nombrecito…) vamos, con los papagayos de distintas clases que están habituados a la gente, y se posan en ti para que les des comida. Son fantásticos, aunque mi pareja les pareció más agradable que yo, porque de repente tenía como 5 posados en él, y su cara era un poema…. jajajjaja

También tienen la pradera con “Canguros gigantes”, pero ya se nos echó el tiempo encima y no pudimos ir. Así que queda pendiente hacer otra visita para acabar de verlo todo….

¿Os apuntáis?

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Camí de la Ratlla del Terme 392
Benicarló 12598 Comunidad Valenciana ES
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